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La
noche del viernes 24 de enero pasado fue algo memorable. Si
estás leyendo esta nota y no sabes de que hablamos, entonces
eres uno de los tantos que se lo perdieron y que únicamente
sabrás de oídas algo que debiste haber visto por ti mismo.
Los
hechos son simples: Era la noche del Primer Festival Internacional
de Blues, Chile 2003. Los invitados: Fernando Noronha & Black
Soul desde Brasil, Memphis La Blusera de Argentina, El Cruce
desde Chile y los esperados Anson Funderburgh & the Rockets
de Estados Unidos y que sólo estuvieron anunciados en el afiche
y cuya inexplicable ausencia nunca fue, hasta donde sabemos,
satisfactoriamente explicada por la producción del evento.
Con 10 músicos en escena la noche se abrió con la apuesta
local: El Cruce. Una banda sólida con Felipe Toro al frente,
armado de su guitarra y su privilegiada voz. El Cruce, banda
formada en 1997, fue una sorpresa para el público presente,
mezcla de ancianos, adultos jóvenes, Yupies, Hippies, y adolescentes,
y aunque la banda comenzó con un breve problema en el micrófono
destinado a la armónica, los espectadores se rindieron ante
la calidad de su propuesta. El Cruce es el perfecto ejemplo
de los nuevos músicos chilenos, cada vez más jóvenes y profesionales
y realmente sonando como quieren hacerlo. Por algo la banda
ya tiene dos álbumes a su haber: "PeaceCo." y "A lo amigo".
En la actualidad El Cruce son: Miguel López en teclados, Claudio
"Bluesman" Valenzuela en armónica, Jorge "Clayman" Quintero
en las baquetas, Orlando Miranda en percusión, José "Pollo"
Oñate en bajo y por supuesto Felipe Toro en voz y guitarras.
La formación de la banda que vimos esa noche se completó con
algunos invitados como Esteban Estay en trompetas, Rodrigo
Meza en saxo y las señoritas Andrea Rodríguez y Paola Dippel,
de Mala Seda, en coros.
Los hitos de la tocata: "Mi país","Blues a un amigo" (dedicado
a Jaime Vivanco y Gato Alquinta), "Galán" ("El futuro del
blues", sentenció Toro en la presentación del tema) y "Trato
de hacer blues".
La música de El Cruce sabe a algo nuestro y mezcla la herencia
del blues con el rock más clásico (aquella eterna alma rockera
que defiende a brazo partido el típico gordito cervecero chileno),
una pizca de funk, percusión latina y algo de la energía de
la música callejera. Son músicos que se la creen y lo exteriorizan
en temas potentes, sólidos. Blues chileno del bueno, algo
que va más allá del color y la raza de sus creadores, como
esas músicas que se te pegan a la piel a pesar de haber nacido
en otra parte, a pesar de pertenecer a otra historia. De eso
se trata El Cruce, de esa mixtura, de esa alusión a una leyenda
del blues gringo, pero también de esa fusión que es en definitiva
la que siempre lleva a la música a nuevas fronteras gracias
al aporte de nuevos músicos en otras latitudes. Para hacer
blues hay que amarlo con devoción, respetarlo y tener el valor
de aportar algo a una música tan antigua y visceral. Lo que
El Cruce y otras jóvenes bandas puedan hacer por ello aún
está por verse. Pero el futuro es más que auspicioso.
Sin duda una banda que a fuerza de tesón en un país como éste,
podría desaparecer achacada por el medio o llegar muy alto
gracias a la frescura y potencia de su arte. De la atención
de los medios y de ustedes, el público, depende.
A la oferta musical de El Cruce, se sumaron los brasileros
de Fernando Noronha y los argentinos Memphis La Blusera, tres
propuestas ideales para alcanzar el nivel orgásmico en nuestras
almas sensibles.
Una noche sólo opacada porque al Municipio y a la policía
se les ocurrió que ya era hora de acabar con el "ruido" para
que los vecinos del Court Central del estadio pudieran dormir
tranquilamente.
Y bueno, si quieren saber más sobre el resto de los invitados,
les sugerimos remitirse al resto de los medios chilenos y
la prensa "especializada" que ocupa tanto espacio para los
grupos extranjeros. Ya les dijimos al comienzo de la nota:
si te lo perdiste, que no te lo cuenten, o lo que es peor
en este caso, si te lo perdiste, ya nadie te lo va a contar.
¿No es achacante?
ASI LO VIO YASNA
(Reproducimos un mail que nos llegó con respecto a
este tema)
"Amigos de El Carrete, mi nombre es Yasna, y estuve el
el Court Central, adentro, con todos los grupos que tocaron.
Bueno le voy a contar mi percepción de la historia: la tocata
empezÓ a las 21:00, media hora más tarde de lo programado.
Claro, eran las 20:00 horas y Memphis La Blusera todavía estaba
probando sonido, se estaban poniendo los telones y afinando
los ultimos detalles. ¡Demasiado tarde!
El Cruce salió a tocar primero, no tengo nada malo que decir
del sonido ni del grupo pues estuvieron muy bien. Después
vino Fernando Noronha y Black Soul excelente y de muy buen
nivel musical, valía la pena hasta aquí. Bueno después vino
Memphis la Blusera que hicieron arder al público con sus grandes
temas estuvieron en el escenario hasta que "llegaron los pacos"
y dijeron que se tocaba hasta las 00:15 horas y el público
estaba todavía esperando a Sam Myers. Bueno lo que pasó fue
que Memphis terminó su canción y a las 00:05 los pacos cortaron
todo. Memphis se bajó indignado y Adrian Otero se fue inmediatamente.
Lucas, que es el guitarrista, se quedó firmando autógrafos
y conversando con los otros músicos invitados hasta que los
guardias se lo llevaron. ¿Cómo sé yo todo esto? porque estaba
acreditada para estar dentro en los camarines y detrás del
escenario. Al final se comentaba que Sam Myers no vino porque
la producción no tenía plata ni para costearle los pasajes
ni tampoco le tenian el Back Line que él había pedido.
Me gustaría que hablaran de este tema y de lo poco tolerante
que es este país. Bueno, aparte del trato que le dio la producción
al grupo El Cruce, que sólo pudo entrar al estadio cuando
abrieron las puertas al público.
Se despide una fiel seguidora del Blues".
Yasna.
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