
No
existen dos opiniones al momento de elegir a Los Tres como el
grupo chileno de los noventas. Como tampoco tiene dudas el Titae
sobre la posible reagrupación de la banda: "ni por plata", asegura
sin arrugarse.
Cuando la banda anunció su disolución, la prensa especuló
sobre las razones que tenía para separarse en un momento en que
gozaba de absoluta popularidad y éxito. Una de las hipótesis más
recurridas fue un lío de faldas, publicitado con lujo de detalles
por el argentino Enrique Symms, en un libro que supuestamente
había sido encargado por los propios músicos y que terminó provocándoles
náuseas por el "vacío de contenido". Ha pasado algún tiempo y
ésto le ha otorgado la distancia oportuna a Titae Lindl para que
se decida a aclarar ciertas cosas de una vez por todas.
- Dinos la firme Titae. ¿Cuál es la verdadera razón por la
que se separaron Los Tres?
- Bueno, nosotros no nos separamos por una sola cosa, sino por
varias. De partida te aclaro que no tuvo nada que ver con amoríos
ni nada por el estilo. Eso había ocurrido 3 años antes de que
nos separáramos así que nada que ver. Lo que pasa es que en un
grupo hay relaciones interpersonales, que a lo largo de los años
se van desgastando. Llegó un momento en que uno hablaba mal del
otro y viceversa y yo me sentía mal porque me contaban a mí. Por
otro lado estaba la cosa musical. No nos sentíamos realizados
con lo que estábamos haciendo.
- ¿A qué te refieres específicamente?
- Por ejemplo al momento de subir al escenario, cuando hacíamos
el orden de los temas, a unos les apestaba tocar ciertas canciones
y las que querían tocar ellos eran una lata para los otros, en
fin, no nos poníamos de acuerdo. Agarramos esa metodología del
grupo de rock que tocaba siempre los mismos temas y eso es peligroso
porque nosotros en primer lugar somos músicos y había harta frustración
por ese lado. No innovábamos, nos pusimos cómodos, las giras eran
una lata.
- ¿O sea que ya ni siquiera sacaban canciones nuevas?
- Claro, y ahí salió a relucir también el deseo de componer que
tenían el Pancho y el Angel, que se sentían frustrados porque
no había espacio para ellos en esa área. Y musicalmente no estábamos
llegando a nada. En los últimos recitales tocábamos los mismos
temas de arriba a abajo y eso era super fome. Estábamos como aviejados,
se nos fue el espíritu. Los Tres nos habíamos convertido en un
grupo super fome. La gente chillaba igual, pero para un músico
con más expectativas eso es deprimente. Uno no quiere ser estrella
de rock, sólo quiere ser músico.
- ¿Quieres decir que ni el incentivo económico los motivaba?
- Es que nos transformamos en un grupo de rock donde ya no había
creación y eso no se cambia con plata. Cuando se llega a tocar
en vivo, la emoción es fundamental, porque siempre cambia. Ahí
está la comunicación con el público. Es una cosa un poquito más
complicada que agarrar el instrumento y darle. Tiene el valor
de ser un momento único. Nosotros descuidamos esa parte. Ni nos
mirábamos cuando estábamos en el escenario.
- ¿Y tuvo algún costo muy alto lanzar a la basura un trabajo
de hartos años?
- Mira, en lo personal, haber dejado a Los Tres me trajo mucho
tiempo libre y pude realizar varias cosas que tenía pendientes.
Pude grabar un proyecto con el bar El Cinzano de Valparaíso, con
el Angel Parra Trío lanzamos un disco doble donde invitamos a
Nelly Sanders, Buddy Richard, Los Mismos, le pusimos música electrónica,
hicimos un poco de todo. Es lindo el trabajo con el trío. Incluso
estamos derribando mitos porque se supone que la gente no se interesa
por el jazz, pero son sólo apariencias, al menos así lo vivimos
nosotros.
-
Por lo que se ve, ni siquiera piensas en la posibilidad de que
Los Tres se reúnan...
- Es que es práctimente imposible que Los Tres vuelvan a juntarse.
Nosotros con el Angel estamos en nuestro propio proyecto, el Alvaro
está feliz con sus Pettinellis, el Pancho hace lo suyo con Los
Titulares, ¡yo creo que ni por plata! porque ya no está el feeling,
ya no están las relaciones humanas. Ahora mis mejores amigos son
los integrantes del trío, mi realidad musical es otra, tengo más
tiempo libre, puedo disfrutar de mi hijo, en fin, no hay dónde
perderse.
- La famosa biografía también fue un punto de desencuentro,
¿no?
- Mira, la biografía era una buena idea, pensando en todas las
cosas que hicimos como grupo. Fuimos el primer grupo que hizo
un Unplugged para la MTV, hicimos las cuecas con Roberto Parra,
harta composición, hartos videos, había muchas cosas para contar.
Pero las circunstancias en que fue hecha, fue nefasta, muy mal
pensada.
- Pero estaban todos de acuerdo.
- Sí, pero comenzamos mal al encargarle el libro a ese personaje,
que era amigo del Marcelo del Liguria, él nos lo presentó. Nos
fuimos de parranda con él varias veces, hablaba cosas entretenidas
pero nunca llegamos a conocerlo muy a fondo. Cuando surgió la
idea de hacer la biografía, se la encargamos a él, pero luego
nos enteramos de muchos atados que tenía en Argentina y se nos
fue aclarando el panorama.
- Pero la mala onda empezó antes de que saliera publicado el
libro.
- Claro. Ocurrió que después que nos disolvimos nadie quería hablar
de Los Tres. Imagínate, hicimos 8 recitales, terminamos muertos
y estábamos en otra. Fue super heavy porque entre nosotros ya
no había onda. De hecho ni nos mirábamos en escena, o sea no pasaba
nada. Y después, este gallo empezó a ubicarnos para que le diéramos
entrevistas. Como era obvio, nadie quería hablar del tema porque
queríamos descansar de Los tres y del bombardeo emocional a que
habíamos estado expuestos. Incluso yo me fui a Cuba unas semanas.
Ahí comenzaron nuestras diferencias y nos atacó por intermedio
de un diario. No fue capaz de decirnos las cosas frente a frente
y ahí se deterioró todo. Cuando llegó a nuestras manos el borrador
no nos gustó pa´na´, ya que no hablaba nada de música, de letras,
de nuestra historia, todo era puro cahuin. Yo creo que fue una
desafortunada decisión encargarle la biografía a ese tipo.