DISPARANDO CLAVOS  


El Bien Como Espejismo del Mal

Los profesores decidieron no ir a un paro que tenían programado. Al parecer, el Gobierno supo dar cabida a las demandas que el gremio exigía, cosa que revocó la amenaza de los maestros. Ojalá las autoridades ejecutivas hubieran actuado con esta premura en las diversas paralizaciones que han surgido en este año.

Si existiera un poco más de previsión de parte de las autoridades legislativas y ejecutivas, los paros realizados por los estudiantes, los trabajadores municipales, la salud pública y los empleados fiscales no se habrían realizado. De esto se desglosa que los chilenos ya no se sienten satisfechos por promesas elaboradas y discursos predominantes, quieren un orden que parta en casa y un cambio que pueda comenzar a mejorar la angustiosa situación que enfrentamos como país.

Lo estipulado en el párrafo anterior, afirma que no hay solución válida si no somos capaces de asumir nuestra verdadera realidad (o miseria, como quieren llamarla algunos) y seguimos basando nuestro amor patrio en maquillajes rancios, que no tienen más funcionalidad que esconder la precaria situación ética y cultural que Chile atraviesa.

Los grandes movimientos que al principio de esta columna mencioné, unidos a posibles paralizaciones nuevas, hacen que nos preguntemos acerca de la real situación que se vive al interior del país y el por qué todo esto se viene a gestar ahora. La respuesta a esta interrogante es la siguiente: Chile es un país acostumbrado al paternalismo, por lo cual la gente siempre espera que el Gobierno sea el que solucione todos los problemas y, por lo mismo, en Michelle Bachelet vieron a una "mamá" que tiene la obligación de sucumbir ante las carencias de sus necesitados hijos.

Son estas manifestaciones las que, según nuestra creencia personal, impulsaron la cadena nacional en donde el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, afirmó que se aumentará en un 8,9% el presupuesto de la nación para el próximo año. Este incremento es el más alto desde 1990 y significará USS 2.500 millones más que lo destinado para el actual período.

Lo que busca el Gobierno es dar un mayor porcentaje a las áreas que han estado en conflicto este último tiempo. Por esto, se espera que se duplique la inversión en salud, con el fin de adquirir más instrumentos y crear nuevos centros de atención pública; en cuanto a la educación, se agregará un 10,6% a los recursos actuales, los que serán invertidos en la mejora de las salas cunas, jardines infantiles, colegios y universidades.

Otro aspecto importante, es que se desea hacer de Chile un país más competitivo, por lo cual se destinará un 17,1% más de dinero. Finalmente, se aumentarán en 17% los recursos destinados a innovación, cosa que beneficiará, principalmente, la creación de empleo.

Es de esperar que el presupuesto se apruebe, ya que para esto se necesita el apoyo de los legisladores, quienes nunca han tenido la voluntad para aprobar leyes atinentes a la mejora de los sectores que han estado en conflicto. La idea, es que la noticia del nuevo presupuesto no pase a ser sólo una mera estrategia de parte del mandato imperante, con la finalidad de hacer que los chilenos olviden el presente en base a la edificación de un futuro quimérico. No olvidemos que, a nivel interno, nuestra situación está cada día peor, cosa que siempre se está arreglando en base a comparaciones burdas con nuestros vecinos.

Es obvio que las comparaciones son positivas, cuando éstas son altas y llevan a querer situarnos a la par con naciones desarrolladas, pero no cuando nos confrontamos con algo que está peor que nosotros, con el fin de justificar nuestra precaria situación cultural y económica.



Gisselle Marchant.