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Mi primer contacto con el comic, lo tuve a los 6 años de edad. Me habían
operado de una hernia y estaba apestado en la sala de recuperación del
hospital Roberto Del Río, cuando apareció mi madrina con una revista
que sacudiría por primera vez mis neuronas. Eran las aventuras del Gato
Félix, un felino super ingenioso que se comunicaba sólo con gestos,
pensamientos
y onomatopeyas. Claro, en ese tiempo no tenía idea que este personaje
había surgido del delirante pincel de Otto Messmer, en 1919, que su
imagen se revitalizaría con el aporte del dibujante Joe Oriolo, ni imaginaba
que se mantendría vigente hasta hoy a través de la televisión y los
video juegos. Ya en la adolescencia, mis aptitudes artísticas se dividieron
en tres amores: la música, el dibujo y la escritura, en ese orden de
importancia para mí. Las necesidades de sobrevivencia me cambiaron las
pioridades. De hecho me tuve que olvidar del dibujo, aunque algunos
amigos todavía conservan parte de mis "obras" y no falta el ex compañero
que agradece haberse salvado del ramo de artes plásticas con un mamarracho
mío. Por suerte la música ha seguido siendo mi vía de escape y mi pasión.
Grabé un disco, practico siempre en mi teclado Hammond y me gano la
vida escribiendo artículos especializados, reportajes, entrevistas y
columnas de opinión en diversos medios de comunicación. Cuando en julio
de 1989 tuve la posibilidad de lanzar mi propia revista, "El Carrete",
le asigné inmediatamente un espacio al comic. En la tapa de la revista
el Karto publicó su Rony Rock, el Yo-yo sus historias de rockabilly,
el Vampiro a su personaje Valín el Hardcoriano y descubrimos al colectivo
de La Cloaka, con Kampf, Ricardo Vega (Devo), Francisco Mendoza (Kassidy)
y Kobal, entre otros emergentes comiqueros de la época. Incluimos también
una sección llamada "Garabatos" en la que publicábamos los aportes de
los lectores, quienes competían por crear los seres más monstruosos
que mente humana pudiera imaginar y le destinamos una página a las aventuras
de Los Melomaníacos, la banda de barrio creada por Mac. En esa época
el gran referente comiquero juvenil era la revista Trauko. Hubo otros
buenos intentos, como Matucana o Beso Negro, pero el tema del financiamiento
-canción repetida- hacía muy difícil la sobrevivencia de estas revistas.
Igual, a nosotros no nos sobraba la plata, pero El Carrete gozaba de
excelente salud. Así nació su hija bastarda, "La Mancha", como un suplemento
de una revista que ya era emblemática para la música joven chilena.
No tardamos mucho en convertir La Mancha en una revista con vida propia,
de circulación autónoma. Ambas publicaciones se mantenían con la venta
de ejemplares y con el importante aporte de los sellos discográficos.
En el 94, se produjo una crisis en la industria fonográfica, cuyos detalles
no valen la pena mencionar acá, y las publicaciones se fueron a dormir
hasta nuevo aviso. En el intertanto, trabajé en un programa televisivo
en la Red, que se llamó Zero Rollo, y creé la sección "Comiclips", como
una excusa para mostrar los dibujos de Karto, Kobal, Felva, entre otros,
con música de grupos rockeros de fondo. Era la versión comiquera de
los videoclips, materia prima del programa. Creamos también, en junio
de 1995, la revista "Gol y Rock", de la cual salió un sólo número
así es que si te topas con algún ejemplar, guárdalo bajo siete llaves
ya que es realmente de colección. Aquí los dibujantes fueron Mac, Kobal,
Christiano, Alex Fuentes, Ricardo Vega y Karto. Este proyecto fue super
importante ya que por primera vez se creaba una revista que fusionaba
el fútbol con el rock. Un ejemplar se lo hice llegar a mi amigo, el
Mariskal Romero, director de las revistas Kerrang y Heavy Rock, y al
parecer se sintió "inspirado" a lanzar en octubre de 1997, (casi 2 años
y medio después que nosotros), el primer número de su revista Rock &
Gol. Me tienen que disculpar, pero si no cuento esto ahora, no lo voy
a hacer nunca. Ocurre que a nuestra revista le íbamos a poner "Rocangol",
así, juntito, pero una semana antes del lanzamiento, sintonicé MTV -que
recién llegaba a nuestras pantallas- y vi un torneo de Baby Fútbol entre
grupos de rock latino, al que le habían puesto justo ese nombre. Y como
no tenía la menor intención de que me trataran de copión, como lo hicieron
-y con justa razón- con la radio, el canal y la revista Rock and Pop,
le cambié el nombre directamente, por el de "Gol y Rock", ya que era
muy importante para mí que el contenido quedara claro en su marca pues
no había antecedentes de una publicación similar. El proyecto era super
bueno. ¿Por qué no prosperó? en algún momento se los contaré, pero confórmense
con saber que ni los dibujantes ni los cronistas tuvimos culpa alguna.
Pasó algún tiempo y un día recibo el llamado de Kobal. "Que por qué
no sacamos de nuevo La Mancha, que juntémonos en el techo de la sede
del Partido Radical en el centro, donde hago clases, que ya hablé con
los cabros, que..." ¡ya, hagámosla! Al equipo de siempre, se sumaron
nuevos talentos, como el extraordinario Aldo Plaza, que dio vida a geniales
historias y asumió la responsabilidad de las portadas de La Mancha,
con caricaturas de colección. En realidad, armamos un grupo de lujo,
con guiones de Cíclope, Miguel Barriga y el Cuervo y dibujos de Karto,
Kobal, Fyto Manga, Jade, Caty, Gazli, Kampf, R.Kan y Jourdan, más el
aporte en digitalización y diagramación de Andrés Conejera. El "problema"
que se nos presentó, fue que "La Mancha" había nacido al alero de "El
Carrete", por lo tanto no nos parecía de buena crianza dejar de lado
al legendario pasquín. Ahí surgió la idea de lanzar una revista con
dos tapas, que por una parte permitiera leer "El Carrete Comix" y por
el otro, "La Mancha", contenidos que mantenían vida propia hasta la
mitad del ejemplar, para luego dar la vuelta y seguir con los otros.
En este formato, duramos 9 números, que se sumaron a las 50 ediciones
que habíamos sacado con El Carrete entre julio de 1989 y agosto de 1994,
fecha en que nos metimos a la cripta. Hoy, queremos mostrar ese material
en este sitio web. Creemos que hay documentos históricos a los que todos
deben tener acceso, no sólo quienes compraron los ejemplares impresos.
Veremos si la cuerda, la inspiración y la energía dan como para abrir
una ventana a los nuevos valores del comic chileno. ¡Y a los viejos
que nunca envejecen también!
Francisco Conejera (El Cuervo)
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