¿¿¿ESCUELAS
DE QUÉ???
Por: Gisselle Marchant.
Durante
el evento realizado el 25 de noviembre en el Gimnasio Municipal
de Conchalí y que tenía como finalidad nombrar a los
ganadores de las Escuelas de Rock 2006, con mi amigo, también
periodista, conversábamos acerca del rol que el Estado tiene
como ente creador de instancias culturales. Mi compañero
decía que no simpatizaba con la manera en la que algunos
músicos se sientan a esperar con los brazos cruzados la ayuda
monetaria del Gobierno para realizar sus proyectos, a lo que yo
le respondía que lo paternalista de los chilenos emana de
la forma en la que hemos sido educados como pueblo a través
de los años.
Se preguntarán cuál es la finalidad
de este párrafo introductorio, y respondo que no tiene más
finalidad que decir que los músicos, más que dinero
de parte del Gobierno, ahora buscan vitrinas en donde exponer su
talento crudo. Para este móvil, las Escuelas de Rock han
constituido una parte muy importante.
Sin embargo, la primera pregunta que se viene
a la mente inquieta es la siguiente ¿Qué son las Escuelas
de Rock? (de hecho, al momento de entrar al Gimnasio de Conchalí,
le dije a mi amigo que todo esto se me dibujaba como algo parecido
a lo que Jack Black hace en una película llamada Escuela
de Rock) éstas no son más que un programa nacional
del Departamento Ciudadanía del Consejo Nacional de la Cultura
y las Artes destinado a desarrollar el Rock en nuestro país.
Las Escuelas de Rock -que llevan alrededor
de 11 años de existencia- se crearon con el fin de entregar
a los jóvenes de escasos recursos, mediante previa inscripción,
las oportunidades de desplegar sus talentos musicales. Esta directriz
ha cambiado en el último tiempo, pues la proliferación
de agrupaciones en nuestro país no distingue clases sociales
y siempre se enfrenta al problema de la difusión, por esto
lo que hacen las Escuelas es valorar, capacitar, difundir y fomentar
el trabajo creativo de bandas chilenas emergentes y todo lo que
esto conlleva.
| PUNTOS
ADYACENTES:
A las Escuelas de Rock pueden postular
todos los jóvenes del país, mediante los municipios
de todas las regiones en las que se encuentren presentes estas
instancias. Los requisitos necesarios son la entrega de una
grabación, hecha en estudio o casera, con el fin de
que pueda someterse al arbitrio de las mismas Escuelas y un
documento que acredite la pertenencia a una banda o la voluntad
de un perfeccionamiento musical.
Informaciones: En Villavicencio 337,
fono: 632 63 87, 632 63 88.
Trámite en: http://www.tramitefacil.gov.cl/1481/simple-article-46667.html |
De la misma manera, lo que buscan las Escuelas
de Rock –aparte de descentralizar la cultura- es romper el
hielo, haciendo que los jóvenes creen rasgos asociativos
con otras personas que poseen los mismos intereses, lo cual contribuiría
en la construcción de una mejor sociedad. Para cumplir con
este propósito, estas instancias se han encargado de impartir
cursos realizados por reconocidos personajes dentro del circuito
nacional, entre éstos se cuentan: Claudio Narea, Mauricio
Redolés, Florcita Motuda, Francisco Conejera, Joe Vasconcellos,
entre otros.
Como ya dijimos, la idea de hacer música no hace diferencias
entre regiones y clases sociales, cosa que ha hecho que las Escuelas
de Rock se hayan expandido durante los años que llevan de
trayectoria. Muestras de esto son las 37 Escuelas que se han realizado
desde Arica a Coyhaique, en las que han participado más de
1.746 alumnos de un total de 791 agrupaciones de distintos estilos
musicales, las 13 grabaciones fonográficas con 158 bandas
emergentes y las 83 clínicas de instrumentos, en las que
han participado alrededor de 3000 asistentes.
Finalmente, es necesario mencionar la realización
de 135 conciertos, a los que han concurrido fácilmente unas
300 mil personas. Esto en todos los años de trabajo que llevan
las Escuelas de Rock.
Según el director de las Escuelas de
Rock, Patricio González, lo que se está tratando de
hacer ahora es impulsar el Rock del Bicentenario, lo cual consta
de un trabajo de cuatro años y que pone énfasis en
la áreas de formación con clases magistrales, producción
musical, realización de festivales Bicentenario – en
donde se elegirán a las agrupaciones que asistirán
al Rockódromo en Valparaíso- y la difusión
mediante el programa Sonidos del Barrio en la radio Ritoque de Valpo.
Después de esta información,
no nos queda más que esperar que las Escuelas de Rock sigan
siendo una buena instancia para la difusión de las melodías
nacionales, pues no olvidemos que la música también
es el pegamento que une a las personas de un determinado espacio
social con la identidad cultural que emana del acto ciudadano, cosa
que no es menor cuando ya se van a cumplir nuestros doscientos años
de independencia.
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