Entrevista publicada en la edición N°32, de febrero de 1993.-

LOS TRES:
"EL SIGLO SE VENDE"

Los Tres, definitivamente han logrado un merecidísimo lugar de preferencia dentro de la escena nacional. Desde que apareció su primer álbum, bautizado espartanamente como "Los Tres", los muchachos penquistas fascinaron con su sonido acústico, enganchado con los potentes referentes del buen rock de los papis de los 50-60s.

No por casualidad, el grupo obtuvo el primer lugar entre las preferencias de los músicos, por los mejores del ´92, publicadas en El Carrete. Y que el Alvaro Henríquez, cerebro cantante y segunda guitarra de la banda haya sido escogido también como el mejor compositor. Pillamos al Alvaro y nos pusimos a batir la lengua sobre lo viejo, lo nuevo...y algo más.
Se hace necesario recapitular desde la última vez que El Carrete conversara con Los Tres allá por noviembre del ´89. Bajo el puente algo más que agua ha pasado: "Lo mejor que nos ha ocurrido, va por el lado del desarrollo musical".
Recordemos también que Angel Parra apareció posteriormente en la formación y que muchas de las canciones grabadas habían sido creadas con anterioridad. Ahora, en cambio, Angel se ha integrado de facto al grupo y el trabajo es más de todos. Hay un desarrollo de roles que no fue determinado, pero que ya es algo naturalmente asumido.

-Suponemos que igual han tenido alguna mala onda...
-Con las producciones. A veces llegas a la tocata y no está lo que pediste y hay mal sonido...uno evidentemente hace una prueba de sonido seria y de repente, simplemente no se puede hacer mejor.

-Luego de la primera caset , la gente tuvo acceso a tus textos. Y la recepción fue de inmediato. ¿Qué pasa cuando compartes sentimientos tan fuertes como el de Pájaros de fuego y hay gente que se te acerca para hablar sobre eso?
-El que la gente entienda y comparta los sentimientos de los textos me parece súper. En lo que no estoy muy de acuerdo es en lo de mi responsabilidad. Yo me siento responsable de la música que hago pero no voy a salvarle la vida a nadie. Hay gente que se acerca para decirte que Amores Incompletos les cambió la vida...bien, pero es raro, descolocante. Cuando alguien te dice que tal o cual texto lo representa mucho lo entiendo, pero cuando te dicen que con esa letra, por ejemplo, yo tuve un hijo...Yo digo "Ah, puta que bueno", pero ellos esperan que les diga, no sé..."Mira hijo, ahora el camino a seguir es..."

-Pero eso constata un vacío, algo que falta. Por mucho que te pese eso...
-Claro , y no es que yo no esté ni ahí con ellos. Lo que pasa es que hay cosas que no deben ser. Hay muchos que dicen que no hay oportunidades para los jóvenes, pero esas son gueás. Los espacios los crea uno. Y esa mentalidad de que "esa canción me cambió la vida", pa' mí es raro, incómodo. Es como dar explicaciones de algo que hiciste. Lo asumo totalmente pero ahora la música que hago tiene vida propia. Soy responsable de mis canciones, pero a veces me enerva que la gente esté tan en la nada como para que esperen de uno tantas respuestas. No sé, es como si estuvieran esperando a alguien que les diga lo que tienen que hacer. No sé lo que están esperando. Hay muchos en esa pará.

"SIGLO, BARATITO, SE REMATA"
Alvaro es un tipo cuyos juicios resultan algo duros hasta cuando se tratan de sí mismo. Ni siquiera se salva el trabajo de su primera producción: siempre tuvimos claro lo del sonido acústico, pero el audio del disco es horrible. Yo quería que sonara a algo más antiguo y pese a que estaba grabado todo en vivo, muchas canciones que debieron tener un sonido mucho más swingueado quedaron muy secas, se malograron. Canciones tan buenas se hicieron pebre a mi gusto.

-¿Cuál es la que menos te gustó?
-Sudapara y Jamaica suenan terrible.. Las más logradas son: La primera Vez, que es uno de mis temas preferidos, quizás el tema para mí Flores Secas y Pájaros de Fuego también están bastante bien. Pero en todo caso hubo búsqueda y preocupación por el sonido.

-Bueno, ustedes acaban de firmar con Sony y están preparando su nueva producción. Regálanos algún adelanto de lo que se viene.
-Sí, claro. Hay catorce canciones listas. Grabamos los demos y creo que a fines de enero nos meteremos al estudio. Estamos en otra onda ahora, hay más temas roqueros. Ná que ver con el otro. Se va a llamar: SE REMATA EL SIGLO, que es una de las canciones.

-¿Más denso, más melancólico. Cuál va a ser el hilo conductor. En qué onda estás?
-Es más ...escéptico, bastante más irónico. Creo que mucho más seco que el primero. Con ene humor negro y de repente con unas letras un poco asquerosas, como la de Gato por Liebre. He empezado a desarrollar más mi forma de escribir canciones. En eso, me sirvió mucho escribir en Los Imposibles, el grupo que teníamos con la Javiera Parra. He intentado corregir y perfeccionar mis textos. Pa mí, como que el hilo conductor de lo nuevo es un poco como el de "No nos veamos la suerte entre gitanos", pa qué. Si te hablo de anfetaminas molidas no me vas a decir que no sabes de qué se trata, algo así, como en la onda de "ya cortemos el hueveo". Otra canción se llama No Sabes qué Desperdicio Tengo en el Alma, Follaje en el Invernadero...

-¿Cómo, follaje de "follar" y de árbol?
-Claro. Es un juego de palabras. y otro tema instrumental bien bonito.

-¿Encontraremos por ahí una suerte de segunda parte de La Primera vez o en esa línea?
-Claro, totalmente. Nuestro rock está mucho más cercano a la onda del rock and roll pero igual hay guitarras distorsionadas. Es como un blues más electrificado, más pesado, pero lo melódico sigue por ahí.

SABOR A SMITHS
La conexión del Alvaro con el teatro se ha ido cerrando cada vez más. Lo que pareció un trabajo eventual en Andy Warhol, la pieza dirigida por Horacio Videla junto al Teatro Provisorio, constituyó sólo el inicio del flirteo entre el Alvaro y las tablas. Después le siguió la aplaudida Negra Ester, luego un nuevo trabajo de Videla y ahora Sabor a Miel la obra de la Mancuniana Shelagh Delaney, traducida y acompañada musicalmente por el propio Alvaro en escena. A mí me gustan mucho los Smiths. Morrisey solo ya no me gusta tanto musicalmente, pero sus letras me encantan. Y una de las heroínas de Morrisey es esta manchesteriana autora de Sabor a Miel.
La música de la obra la compusimos a medias con Claudio Morales, primero viola de la Orquesta de Cámara de Chile y es música popular, muy simple, pero muy intensa. Y cantan los actores y a veces también yo.

-¿Qué es lo que te seduce del teatro?
-Para mí la música y el teatro se conectan de la misma manera que cuando chico me gustaba Tom y Jerry. Ningún movimiento se comprendía sin música y viceversa. Yo también pienso que en las canciones populares, una música sin letra, separadas la una de la otra tienen un valor por sí solas, pero no el mismo que adquieren estando juntas.
Es maravilloso ver que un actor dice su texto y le metes dos notas y queda todo el mundo llorando o riendo. Ese tandem, esa dupla que constituye una sola cosa, es como mi ley universal.

-Entendiendo además los textos de música popular y de rock, también como poesía...
-Claro,en la cultura popular está todo. Si las cuecas de Roberto y Violeta Parra no son poesía entonces ¿Qué es poesía? También hay tipos como Lou Reed o grupos como Faith No More con letristas como Mike Patton que son increíbles. El tipo es súper alegórico, tiene muchas metáforas. Y así hay ene letristas secos, compadre. A propósito, el año pasado estaba nominado en APES como compositor y no salí. Ganó el que le hace las canciones a la Myriam Hernández...

-Bueno, tú ya sabes que los músicos te escogieron como el mejor compositor del '93 en El Carrete.
-Bueno, sí. Está bien si ellos piensan así, la verdad es que ahora estamos super contentos con las canciones que hicimos.

-¿Y cuándo vamos a poder escuchar lo nuevo?

-A fines de marzo, espero ¡con clip y todo!