Entrevista publicada en la edición N°7, de agosto de 1989.-

MARIO MUTIS:
"OJALA LOS JAIVAS SIGAN VIVIENDO"

Metido en una paja audiovisual, pero sin despreocupar la música, el bajista del grupo habla de esta nueva etapa post muerte del Gabriel Parra. Ya prepararon un álbum que está próximo a salir, pero de ahí en adelante...quién sabe. En una de ésas, los veremos otra vez por acá promocionando su nuevo elepé.



"Pa' nosotros fue importante la época de transición, entre el 69 y el 71, cuando nos dedicamos a la investigación musical, a pegarnos voladas experimentales. De allí nació el sonido del grupo...".
Mario Mutis, 41 pepinos, el bajo de Los Jaivas, hace tres años que está en Chile, entrando y saliendo. Canoso, bigote negro, cara de viejo carretero y una vitalidad de loco, nos chachareó por más de una hora. De su vida y la de Los Jaivas -que parecen una sola- y del rayón en que está metido.
Antes, no faltaba más, recuerda los comienzos del grupo: "...,porque en esos años hacíamos música bailable, en boites, matrimonios, en las universidades. A partir del 69 (más o menos) nos replanteamos: comenzamos a crear, sacando todo lo que teníamos dentro. Nace "El Volantín" nuestro primer disco y el 70 (creo) el "Todos Juntos", que nos dio a conocer.

-Claro, ayudados por todo el movimiento social de ese tiempo. Porque su música mantenía mucho de las raíces latinoamericanas...
-Seguro. Nuestra propuesta surgió como contestataria a todo lo extranjero. Aunque siempre fuimos independientes en la parte política. La concepción de Los Jaivas fue más universalista que partidista.

-Agarraron también la época hippie de acá.
-Vivimos un proceso similar a las bandas gringas del tiempo de Woodstock, pero con escasos recursos técnicos y mínimo poder de convocatoria. O sea, hippies tercermundistas. Con todos esos elementos, junto a los que te mencionaba más arriba, surge nuestra propuesta. Algo así como meter toda esa paja a una juguera hasta decantarla y elegir lo mejor.

Después, Los Jaivas partieron a Argentina ("a donde llegamos con una mano atrás y otra adelante, y terminamos tocando con los mejores músicos de allá, como Gieco y Spinetta") y de allí a París, a una comunidad, a ganarse los porotos con sus quenas, zampoñas, la voz del "Gato" Alquinta y el sonido de Gabriel, Eduardo, Claudio y Mario.

-¿De qué manera te afectó ese cambio?
-Allá todo es diferente. Tenís el siglo veinte en pleno hocico. Mi concepción musical no cambió en la cuestión de fondo (como la de todo el grupo) sino en la cuestión técnica: nos vimos con más recursos, hubo mayor elaboración musical. Claro que sin perder nuestras raíces latinas. Así fuimos abriéndonos paso entre el público europeo, llegamos a tocar con orquestas sinfónicas y elboramos -a mi juicio- nuestro mejor trabajo: "Las Alturas de Macchu Pichu".

-¿Lo mejor?
-Eso y el trabajo en homenaje a la Violeta Parra. Creo que allí Los Jaivas alcanzamos la cúspide...

-Después se vinieron cuesta abajo con el "Aconcagua", con todo respeto...
-Ah... pero el "Aconcagua" respondió a una cuestión comercial en Europa, y no a nuestra evolución musical. Ese elepé, pienso, no debió haberse editado en Chile. Pa'l público de allá fue el descueve ya que conoció temas de nuestros inicios. Pa' la gallá de acá fue un retroceso.

-Ya que hablái de comerciales, aquí muchos afirman que Los Jaivas se fueron por el camino fácil, por la música oreja, que chacrearon la propuesta original. ¿Es cierto o no?
-Mira, hay opiniones que dicen que debimos quedarnos en nuestra etapa experimental, cuando hacíamos sonar un pedazo de plumavit y lo mezclábamos con el sonido de un pick up funcionando al revés. Es cuestión de apreciación no más. Una cosa me queda clara: jamás transamos. Sólo hubo una mayor elaboración de nuestra música. Tan solo eso...

"Ahora (nos quedamos con una pregunta en la punta de la lengua), si comercial significa venir en gira a Chile, dejar alucinada a una generación que nos conoce sólo por referencias y difundir a Pablo Neruda (con nuestro trabajo "Alturas del Macchu Pichu"") más que los libros, ¡somos comerciales!".

-¿Cómo asimilaron la muerte de Gabriel? (Aquí, su voz baja en intensidad y termina casi en susurro)
-El impacto fue tan grande que nadie sabía qué hacer o qué decir...Costó tanto asimilarlo. No sé, fue como perder parte de tu propia historia. Aún veo al Gabriel y su batería sonando, haciéndome un guiño mientras tocábamos para que le diera espacio para un solo, o en nuestra comunidad , allá en París...Pero no queda otra que seguir echándole pa' delante.

-Por lo mismo van a sacar un nuevo trabajo.
-Debería estar listo dentro de un mes, más o menos. Será algo así como un homenaje a Gabriel. Tal vez programemos una gira latinoamericana pa' difundirlo.

-¿Quién es ahora el batería del grupo?
-Un sobrino del "Gato" Alquinta. Gabriel, en todo caso, dejó grabados un par de temas para el álbum antes de morir.

-Los Jaivas siguen pese a todo...
-Por el momento, sí. Este disco nos dará nuevas energías, creo. O tal vez, en una de ésas sea lo último que producimos.

-¿En qué estái tú específicamente, entrando y saliendo de Chile?
-Me hice cargo de la parte, llamémosle, audiovisual del grupo. Como hay súper poco material editado en video de Los Jaivas, la idea es hacer una película de 35 milímetros con su historia. Se necesita harta plata, te lo advierto.

-¿Por qué vives en Chile y el resto de la agrupación tan lejos?.
-Gueá de opción. A veces uno comienza a pensar en otro tipo de cosas, como que cambiái tu estilo de vida, te preocupái de leseras más terrenales. Si volví fue porque además tenía pajas muy íntimas que no vienen al caso señalar.

-Luego, no hay un quiebre del grupo.
-Sacaremos este trabajo y de allí, quién sabe. Me gustaría que siguiéramos, porque igual tenemos hartas güeás que entregar. Pero si no...