Entrevista publicada en la edición N°3, de julio de 1989.-

FLORCITA MOTUDA
"NO HAY QUE CONFUNDIR LO ALEGRE CON LO IMBECIL"

El chico Alarcón se ríe de todo lo establecido. Le aburre soberanamente todo lo que se apellide tradicional. Pero tiene un fondo claro: hacer pensar en una alternativa diferente. Parece que a Florcita le molestan las palabras en la boca. Necesita expresarlas, no importa que lo haga a cien kilómetros por hora.


Hiperkinético, categórico, un poco dogmático, pero atento a escuchar una opinión disidente. Un café para amenizar la cháchara y de inmediato al grano.
La cuestión era cachar la onda de Raúl Alarcón (43 años, casado, una hija y otro en camino), un compadre multifacético, rompedor de esquemas casi por esencia, medio místico, humanista y además músico.
"Desde los trece años que estoy metido en esto de la música, aunque recién el '76 me hice famoso con el nombre de Florcita Motuda. Antes, me conocían como el chico Alarcón" (era que no: debe andar abajito del metro sesenta).
"Cuando cabro -recuerda-, en la escuela pública donde estudié, me metía en todas las actividades, pese a que no me gusta organizar nada. Siempre fui hiperkinético y muy amigable. Claro que sólo con mis compañeros. Con las minas, la cosa cambiaba.
Nació en una familia de clase media, en Curicó. Hijo de un carabinero ("hijo 'e paco", dice a cada rato), vivió ciertas aflicciones económicas por el trabajo de su viejo. "Me eduqué con sueldo 'e paco" afirma como queriendo sorprendernos.
Después, Santiago, Florcita Motuda, el éxito, Viña y la OTI.
"Surgí bajo la "protección" del sensacionalismo; comencé a quebrar esquemas, algo que tiene mucho que ver con mi personalidad".

-También podría tomarse como un truco publicitario...

-También.

La moralidad para Alarcón se refiere a cuestiones de fondo (su respuesta anterior nos desconcertó), como su concepción del hombre, la ida y su política. "En los demás, no soy muy moralista".
"Reconozco que utilicé la televisión para ganar espacios, para mostrar una propuesta diferente y romper formalidades en lo artístico".

-¿Por qué ese afán de ir contra la corriente?
-Porque es sano y refrescante. Y porque soy así. La tele, en todo caso, es importante como medio de comunicación, puesto que penetra en las casas y se transforma casi en un elemento indispensable. Yo me di a conocer en un programa de TV, en "Viva mi Música", con Pepe Gallinato.

-Luego saliste en televisión, no cantando precisamente...
-Ah, claro, en los spots del NO. Pero eso ya es otra yerba.

ALGO DE MUSICA

-Conversemos de música ¿Cómo nacen tus temas?
-De partida, la letra y la música de las canciones son creaciones mías. Ellas nacen de mi experiencia personal relacionada con la vertiente humanista a la cual estoy adscrito. Ojalá mis canciones escandalicen, hagan pensar, levanten comentarios...

-Ahora, claro, estás más dedicado a la política que a la música.
-Estoy mezclando mi actividad musical con mi acción política. No acepto que me etiqueten en una parcela de mi vida. Ambas facetas no son excluyentes, es más, diría que son totalmente complementarias, como el resto de mis inquietudes. Hace tiempo que me metí en una volada científica, la biología molecular, la nutrición moderna, la prolongación del ciclo vital humano. ¿Ves? Todo eso es parte de mi devenir. Na´que ver que afirmen: el Florcita ahora sólo está metido en política.

-Por lo mismo, tus últimas canciones son absolutamente contingentes, pero con una característica: no son las típicas canciones de protesta medias lúgubres, que te dejan bastante bajoneado.

-Es que todos mis temas son de propuesta energética. Mira, en Chile se tiende a confundir lo alegre con lo imbécil, aunque lo primero tenga mucho contenido. El canto tradicional de izquierda, por ejemplo, hace eco del temor y le quita energía a la gente. Mi propuesta personal, como la de todo el partido, es la alegría, pero no la alegría hueca.

HUMANISMO FOR EVER

Florcita, por supuesto, quiere hablar de sus principios. Se le nota a la vela. Y cómo no: toda su visión de vida, su concepción de la problemática social, su escala de valores están de acuerdo con su "terrible" humanismo, su formación mística de los tiempos de SILO.

-Hablemos de los humanistas. Tú fuiste fundador se ese partido
-Correcto. Los humanistas creemos que la transformación social pasa por un desarrollo personal. Estamos haciendo una política no tradicional, riéndonos de los "sagrados símbolos patrios", que en el último tiempo parecen privativos de un solo sector de la ciudadanía (léase uniformados). Para variar, en política también me veo rompiendo esquemas. Y ojo, mira que nuestro sistema alegre de ver y transmitir la doctrina, después de un período de rechazo, fue aceptado por muchos partidos.

-Así, tú apareces con una franja presidencial en el pecho...

-Es pa´ reírse de todo.

-Pero eso debe tener un límite...
-El límite se lo fija cada cual. Me tienen muy sin cuidado los comentarios.

-¿Qué postura adoptas frente a la violencia, tú, siempre tan risueño?

-En esto soy categórico, estoy en la pará de la no violencia. Pienso que la violencia no la elige el hombre, es una reacción mecánica frente a determinado estímulo, pero no puede convertirse en conducta. La violencia es negatoria de la creatividad.

-Seguro. Ahora bien, esa postura de reírse de todo, de quebrar siempre esquemas, no suena a liviandad. ¿Qué eficacia puede tener si muchos no lo toman en serio?
-Mi método político es tan eficaz como el de la Cicciolina y me queda de maravilla. Claro, no todo es jarana. Detrás existen postulados, un programa y una organización.

-¿Una postura de vida?
-También.