Entrevista publicada en la edición N47, de mayo de 1994.-

JORGE GONZALEZ
"EL PODER ES OSCURO"

Cuando llegamos a la cita, Jorge, vestido de negro, nos recibe mientras empieza a manipular botones y cintas digitales para hacernos oír el bosquejo de una de sus nuevas composiciones. Junto a las correrías de Lucía, la sensual gata de la casa entre nuestros brazos, y uno que otro juguete esparcido por el piso del líving-estudio, nos sentamos al fin a conversar después de harto tiempo siguiéndole los pasos.


- Existe la percepción en el medio de que tu protagonismo no ha sido muy difundido últimamente. Lo decimos porque hiciste una gira con bastante éxito y casi nadie se enteró...
- Sobre lo de la percepción del medio debo aclarar que nunca, ni con Los Prisioneros ni ahora con mi trabajo solista, he tenido mucha receptividad por parte de los medios. Antes pensaba que era por motivos políticos, pero después me di cuenta de que no era así. Parece ser que los medios se manejan así. Para mí es lo mismo de siempre. Como editar un disco que sea mal recibido por lo medios y bien recibido por la gente.

-¿Piensas que esa animadversión por parte de los medios tiene que ver únicamente contigo o se extiende a toda la escena?
- Creo que tiene que ver con toda la escena. A la gente que hace música en Chile se la mira muy a huevo, el arte es algo muy mal mirado en nuestro país. Tal vez últimamente nos hemos desarrollado más por el lado de la Ingeniería Comercial y nos hemos atrofiado por el lado del espíritu. En todo caso yo no necesito pasar mucho por los medios tradicionales. Con aparecer en los medios de la gente que se interesa en lo mío, basta. El gran público no cree mucho en los medios tradicionales que están muy desprestigiados. Creo que a la gente que le gusta hacer música confía en otros medios, en cierta publicación y en algunos programas de radio y televisión.

-¿Crees que en Chile se les hace zancadillas a los ídolos o se les busca apabullar y opacar cuando alcanzan el éxito?

-De parte de los chilenos no. Pero creo que muchos de los directores de medios tienen complejos de que lo que ellos están
haciendo no es válido, no es bueno y que no tienen talento. Y tienen ese complejo principalmente porque es cierto. Y un artista de su misma nacionalidad necesariamente tiene que ser malo, como ellos.

-¿Qué hubiese sucedido si Los Prisioneros o Jorge González hubieran nacido en un país como Argentina, por ejemplo?
- No hubiesen podido existir. Si bien esos países están más abiertos, también están mucho más controlados. Yo tengo la imagen de Argentina como de un país super rockero, super musical, pero en el que llegan a editar discos sólo las sandías calás. O sea, los artistas que se parecen a Charly o ahora a Fito... ¡y porque se parece a Charly!

- Sí, pero también hubo fenómenos como Sumo...
- Claro, pero ellos nunca fueron tan apoyados. Sumo debió vender, comparativamente, muy pocos discos.

- Nos referimos a la noción de creador que trasciende y que llega a ser considerado casi como un Dios.

- Lo que es desubicado, porque no es así. Chile también es exagerado pero hacia el otro lado. Debe existir un término medio. No pienso que se deba ser un Dios. Creo que el artista, esa persona que se conecta con la música o la escritura, cumple una función en la sociedad como cualquier otro profesional. El buen creador debe ser humilde, porque lo que tiene es un regalo y no porque sea especialmente groso. A Los Prisioneros les hizo super bien no ser argentinos ni españoles, porque habrían sido endiosados y no habrían tenido que hacer los cambios que hicieron. Ni haber sido tan autocríticos. ni haber tenido que separarse finalmente en el momento en que ya no podían seguir subiendo. Ser chilenos fue muy bueno para nosotros. El público chileno es la raja y eso te da un sentido autocrítico más fuerte que el de nuestros vecinos, que de repente salen con un álbum copiado de alguna banda inglesa y el público los infla y da la impresión de que hasta ellos mismos se creen que lo inventaron. En la última gira pude darme cuenta de que el público chileno es muy fíel. Pa' la gallá era como si no hubiese pasado más que un mes desde que dejé de tocar con Los Prisioneros. Se llenó todo, cantaron todos, igual que siempre. Eso es muy raro y muy bueno para mí. Me interesa la gente, no el medio. Si el medio tiene problemas consigo mismo que los solucione. Además qué vienen saliendo de una fuerte dependencia de la dictadura. Ahí se portaron muy maricones porque apoyaron, mintieron, encubrieron y ahora están pagando su karma. Y los que estuvieron metidos en eso fueron la mayoría y los más poderosos.

- Ahora estás armando un nuevo álbum que probablemente saldrá en octubre a la calle. ¿En qué
difiere con respecto al anterior?

- La mayor diferencia es que soy yo el que lo está haciendo. Estoy completamente ahí y poniendo todo mi esfuerzo. En el anterior no. Ahí yo escribí las canciones, pero casi no toqué, no participé de los arreglos. Soy nada más que el cantante y compositor. En ese disco puse oreja a cosas que me venían diciendo desde el inicio de Los Prisioneros... que dejara que tocaran músicos profesionales, que dejara que la compañía hiciera su trabajo. Bueno, lo hice así y resultó una cosa que era la nada. La promoción fue horrible, me daba vergüenza, me costaba hasta salir a la calle. Encontraba que los singles que se eligieron, Ia manera en que se promocionaron fueron ná´ que ver con lo que yo soy, he sido y siempre seré. Si hubiese sido un gallo que no tenía talento, que nadie conocía, a lo mejor había que inventarle un cuento. Pero no era ese el caso, no había para qué hacer tanta faramaña. Nunca he tenido interés en ser Montaner, con el respeto que me merece ese artista. El sabe hacerlo bien, yo no.

- ¿Y por qué aceptaste todo eso?
- Lo acepté porque me había comprometido a trabajar en equipo. Yo ya había perdido una banda y de alguna manera me culpaba de haberla perdido por cabrón. Ahora creo que si tengo talento para producir discos, así como hice con los tres primeros de Los Prisioneros, tengo que apechugar. No tengo que pescar la inseguridad que me tira el medio sino que tengo que escucharme a mí mismo.

- Es. decir... ¿nunca más repetirías la fórmula Fonseca-Santaolalla?
- No puedo decir nunca más. Ambos son tipos de gran talento. Fonseca hizo la carrera de Los Prisioneros, lanzó a La Ley, a 1os Nadie, a Apararto Raro y sin él no habría habido Prisioneros como los conocernos. El problema fue mío en ceder en cosas en las que yo no estaba de acuerdo, ahí fue donde me equivoqué y si lo hice es porque estaba muy desorientado. Quizás hice el disco demasiado rápido. Quizás debí darme unas vacaciones y haberlo pensado bien. Corazones fue muy exitoso y todos querían un álbum altiro. Y yo no estaba preparado.

- Hasta ahora no te habíamos escuchado decir públicamente "Me equivoqué..."
- Sí. En lo que no me equivoqué fue en las composiciones. Los demos eran maravillosos, la simpleza de la música y la letra se conjugaban muy bien con los arreglos. Pero después, terminar con orquesta y con cuatro máquinas de 24, sincronizadas, mezclándose con 98 pistas, es casi obsceno. Yo decidí dar el vamos a todo eso, yo soy el responsable. Gustavo Santaolalla es un capo, pero yo debí haber tomado el disco por las bolas, como él mismo me decía y orientarlo y no haber sido tan jipi y dejar que todo fluyera. Hay que ser respetuoso con las composiciones, darles lo que ellas piden y no alejarlas de su carácter. Lo mío siempre ha sido austero y en ello está su grandiosidad.

- ¿En algún momento te alucinaron las cifras, firmar un contrato en Londres...?
- Lo encuentro groso. Yo no conozco a otro artista de acá que lo firmen de Londres, pero también me di cuenta de que era
muy raro, porque lo hacían en un momento en que yo era nada y cuando con Los Prisioneros vivimos nuestro mejor momento nunca pasó nada. Yo pensaba: "Qué locas son estas companías de,discos. Les hacen los grandes contratos a los artistas cuando ya pasaron". Creo que más bien el entorno era el que estaba alucinado con las cifras, mucho
más que yo. Todas las cifras y cuentos los invertí en equipos y en un lugar en donde pudiera grabar un disco, que es ésta casa. El auto que tengo no es nada en comparación con el de gentes que manejan mucho menos que esas cifras.

- Se especulaba que ibas a firmar primero por 300 mil, luego por 500 mil dóIares... ¿Cuádl fue
verdaderame la cifra por la que firmaste?

- Es difícil dar una cantidad. Porque una parte es la que tiene que ver con las regalías y adelantos y otra, que sí es la importante, tiene que ver con el dinero que hay para los álbumes y los videos. Es difícil dar números, pero en realidad la plata aparece en relación a como le fue al disco anterior.

- ¿Cómo estás encarando el trabajo creativo del nuevo álbum?

-Yo había trabajado en Corazones, que fue en realidad mí primer trabajo solista, con puras máquinas. Y es buena esa relación con el computador. Ahora armé una bateria y nos mandamos con el Gato Esteban, el ingeniero con el que estoy trabajando, como 5 horas de tambores que yo mismo toqué. Improvisé y toqué los ritmos que siempre me gustaron. Lo que salía lo grababa. Quiero hacer estas canciones en base a algo mío, corporal, y no a una idea. Y así he llegado a cosas muy sorpresivas como un ritmo en 6 octavos. A los chilenos nos sale bota'o hacer algo tipo cueca o mapuche. Lo tenemos en la sangre. Esa dureza de paila, esa mezcla de español cabeza dura con mapuche guerrero tiene su cuento musical, su expresión. Y tocando me di cuenta de cuál era ella. Luego de tocar esas baterías, seleccioné lo mejor, lo grabé en el computador y lo procesé para obtener segmentos de 7 minutos, que repetí 5 veces en cada caset digital. Y sobre eso empecé a hacer líneas de bajo de la misma forma, teniendo alguna idea armónica, pero tirando para todos lados. Ahora estoy procesando los bajos y me están saliendo cosas muy raras. Estoy componiendo desde el inconsciente.

- Las composiciones de tu álbum anterior parecían responder a un sentimiento, a un estado anímico muy particular.
- En el anterior, sobre todo si miran canciones como Voluntad, Hombre, era un álbum bien de bajón de drogas y de alcohol. En él yo trataba de escaparme de la última época de Los Prisioneros, en la que yo sentía tanta vergüenza de salir al escenario, que necesitaba mucho copete. Estábamos repitiendo el repertorio, pasamos casi dos años tocando el Corazones, por el éxito que tuvo. Los Prisioneros se habían acabado cuando se fue el Narea. Con el Miguel y la Cecilia era la raja, pero el grupo ya no iba a hacer otro disco. Y eso me tenía muy angustiado. No me gustaba la idea de repetir los mismos hits, lo encontraba decadente y fome. Todo ese álbum tenía mucho de desorientación y de estar pegado con cosas que tienen que ver con escapar de la realidad. No hablo de drogas charchas como la cocaína pero sí de cosas más sicodélicas. Con ese tipo de cosas, cuando te tomas la primera te abren todo un mundo, pero cuando te estás tomando la número treinta, te estás cerrando al mundo real y te empiezas a convertir en un ser aislado que puede terminar pegado viendo películas porno. Yo nunca llegué a eso porque siempre tuve mucha vitalidad. Yo no tomé alcohol ni drogas hasta los 24 años. Antes siempre estuve muy lúcido. Pero nunca me fui a la mierda, nunca he sido un adicto. Pero sí empecé a perder agilidad y motivación física y mental. Y yo quería que eso se notara en el disco. Si las canciones se hubieran mostrado solas, con guitarras y cajas de ritmos, se habrpia percibido un patetismo muy bonito que tenían.

- ¿Y cuál es la onda del álbum en que estás trabajando?
- Estoy usando el mismo sistema de Pateando Piedras, que era tener primero las temáticas de las canciones a desarrollar. En La Voz... y en Corazones, no tenía idea de lo que iba a hablar, pero igual le eché pa´delante. Ahora elegí 14 temáticas y las tengo en un cuaderno, en el cual voy agregando frases o palabras que se conecten con eso, sin saber exactamente a dónde van a llegar.

- ¿Tú percibes que el fan, el incondicional, te cree más cuando le dices "por qué no se van..." o cuando les dices "esta es para hacerte feliz"?
- Yo creo que no tengo fans. Creo que si alguien tuvo la mente abierta y la edad juita en el año de por qué no se van..., le va a creer más a esa canción y viceversa. No tengo fans, no soy Spinetta, Charly, Pink Floyd o Yes, y no quiero tenerlos. Siempre empiezo de nuevo con cada disco. Soy un músico popular actual, al que le interesa estar metido en los tiempos que corren. No me siento un ídolo.

- Pero en cierta medida lo eres. Te invitan a programas de televisión...
- No hay muchos a quienes llamar.

- Dices no tener fans, pero los tienes.

- Bueno, puede ser entonces que no quiero saberlo. No quiero porque es muy incómodo. Sé que estoy comprometido, pero me da vergüenza, no creo que sea natural. Y no les sirve ni a ellos ni a mí. Uno no elige ser artista, te pasa y tienes que ser responsable con eso, ubicarte.

- Tus opiniones siempre han influido sobre quienes escuchan tu música. ¿Nunca has recibido propuestas de militancia o de algún tipo de protagonismo político?
- No. Alguna vez me interesó, pero me di cuenta de que la política es lo peor. El poder es oscuro. Encuentro prácticamente imposible que alguien acceda al poder sin contaminarse. Es una onda muy pesada, que la controlan el dinero, las armas y la religión institucionalizada. Y yo no quiero tener que ver con ninguna de las tres. Ya les dije, el poder es oscuro.

- ¿Y las multinacionales del disco?
- El negocio del disco es uno de los más lucrativos del mundo, junto con el de las drogas y las armas. Yo he pensado mucho con respecto a eso. A mí no me joden mucho las compañías de discos. Nunca se han metido en mi trabajo. Ahora mismo estoy grabando este disco y nadie de la compañía ha puesto oreja, no tienen idea y no sólo confían en lo que yo hago, sino que además, no les queda otra. Yo no sé cómo se hace una canción comercial. No tengo idea. Cuando aparece algún éxito, yo mismo me sorprendo. Sé que tengo alguna cosa que se conecta con el gusto masivo, pero no sé lo que es. Cuando he conocido a gente de sellos independientes, me he dado cuenta de que es tan tacaña y negociante como las multinacionales, pero encima son más charchas. Además es raro y problemático vender música, pero hasta ahora no he encontrado otra forma de ser conocido por la gente.

- ¿Estás conectado con los nuevos grupos y lo que está pasando ahora?
- No mucho. Conozco a los Fiskales porque alguna vez tomamos juntos unas cervezas y con el Alvarito nos conocimos en la época de Corazones, que para mí, es un momento muy importante, muy querido. Conozco a La Pozze Latina, que son grosos, a los Supersordos y tengo ganas de conocer a unos grupos que he leído en unos Carretes pasados. Unos que son de la Huamachuico... ¡Los panteras Negras! Y Los Miserables. Nunca los he visto tocar pero parece que tienen su onda. Si la música de ellos está a la altura de lo que hablan, son grosos, por eso los quiero escuchar. Yo encuentro que los grupos de ahora son super buenos. Los de mi época eran la nada. Una güeá comercial de músicos desubicados. Hubo bodrios como Cinema, pero los de ahora son bastante buenos. Sobre todo los de la onda metalera que espero que no se pierda. Leí una entrevista al Pera de los Dorso y me pareci6 alucinante, tiene un nivel muy alto de humor.y de voladura. Es un tipo al que me encantaría conocer. Así hay mucha gente a la que me gustaría conocer pero no me he atrevido ni a ir a la esquina a comprar el pan hasta que haga un disco bueno. ¡verdad! Es que quiero hacer uno que sea mejor que los otros. Los de Los Prisioneros son buenos discos, pero a todos les falta la cháucha pa'l peso. Espero que éste no sea así. Es cierto que el último mío no es muy bueno, pero tampoco es el peor disco que se ha hecho en la historia. Si hubiese sido el primer disco de un artista nuevo habría sido la revelación del año. Vendió nada más que el doble de lo que vendieron Los Tres. Hay que verlo en perspectiva. Fue un fracaso, pero vendió el doble que la banda revelación del año. Es un fracaso al tratarse de mí.

- Cuéntanos algo de la nueva gira que inicias...
- Lo más importante va a ser que voy a tocar canciones del nuevo disco. Voy a darles forma final de gira. No van a estar terminadas y seguramente muchos arreglos se van a ir improvisando cada noche. Todo eso voy a grabarlo y así, al regreso de la gira, voy a tener montones de pedazos de música y de voces grabadas en vivo que van a ir en el próximo disco. Eso es lo que me importa de esta gira. Mostrar lo nuevo sobre la cancha, para ver si me siento bien tocándolas y si hay un embale. Seguramente habrá canciones del disco anterior como Fe, Pastilla, Hombre. Del Corazones seguro que habrá otro lote y volveré a repetir esa parte con voz y guitarra donde tocaré algunas de las canciones antiguas que más gustan como Paramar... Quiero ver cómo se sienten las nuevas canciones sobre el escenario. Mucho feedback no espero tener, porque las canciones van a estar inconclusas y van a ir tomando forma ahí, pero como sé que el material es rítmicamente potente, ¡seguro que va a remecer!